Rod Land puso a dos hadas —Tam y Rit— a rescatar a su madre atrapada en una torre, armadas con varitas que agarran monstruos y los estrellan contra el piso: la fórmula de plataformas de pantalla única que Jaleco estrenó en salones en 1990, con el acabado más adorable del género. Las computadoras europeas la recibieron vía Storm al año siguiente, con conversiones muy celebradas.
Color pastel, cooperativo perfecto y esa crueldad tierna de estampar nubes sonrientes: culto instantáneo y merecido.
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