Buck Bumble pone al jugador en el cuerpo de un abejorro cyborg que vuela y dispara por escenarios llenos de insectos hostiles y jefes descomunales, con un concepto tan extraño como memorable para la época. Lo desarrolló Argonaut Software, el estudio británico que había ayudado a Nintendo a crear el chip Super FX y el primer Star Fox, y que trajo a este proyecto su experiencia con el vuelo tridimensional y los gráficos poligonales.
Nunca tuvo la repercusión de otros shooters de la consola, pero su rareza temática y su factura técnica lo convirtieron con el tiempo en una de esas piezas de culto que los coleccionistas de N64 buscan con especial cariño.
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