Diddl es una marca de merchandising infantil muy popular en Alemania, y este juego la traslada a un plataformero de exploración ambientado en un país imaginario hecho de postres, con acertijos livianos como complemento. Es otro ejemplo de cómo una marca de papelería exitosa podía convertirse en videojuego sin más pretensión que sostener la fidelidad de sus seguidores más chicos.

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