Fruto de una colaboración real con Korg, el fabricante japonés de instrumentos electrónicos, "KORG DS-10" convierte a la DS en un sintetizador funcional que emula el comportamiento sonoro de los históricos MS-10 y MS-20 de los años setenta, con secuenciador, síntesis analógica y la posibilidad de conectar dos consolas para sesiones colaborativas. La versión "+" amplía las voces disponibles y suma funciones de grabación.
Se convirtió en una herramienta genuina para músicos y productores independientes, mucho más allá del público habitual de videojuegos, y sigue siendo mencionado como uno de los experimentos más serios de software musical en una consola de entretenimiento. Es, sin dudas, una de las piezas más singulares de todo el catálogo DS.
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