Quest for Tikal aplica la fórmula del solitario de mahjong —emparejar fichas idénticas hasta despejar el tablero— a una ambientación de exploración arqueológica en la selva maya, con distintos diseños de tablero inspirados en templos y jeroglíficos. Es un representante más, sólido pero sin sorpresas, del enorme catálogo de solitarios de mahjong que la DS acumuló gracias a lo bien que esa mecánica se adapta al control táctil.

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