Oni Zero combina la ambientación histórica del período Sengoku -la era de los estados en guerra que tanto explotó el videojuego japonés- con elementos sobrenaturales, sumando criaturas demoníacas a los conflictos entre clanes rivales en un sistema de estrategia por turnos.
Es una entrega más dentro del extenso catálogo japonés de estrategia histórica con licencias de fantasía agregadas, un cruce habitual en el género que buscaba diferenciarse de la simulación histórica más seria.

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