Sin narrativa ni personajes, el juego reúne una gran cantidad de variantes de solitario clásico, jugables con el stylus como si se repartieran cartas reales, pensado para sesiones cortas sin mayor complicación.
Es otro exponente del género de compilados de cartas que abundó en el catálogo económico de la DS. Cumple su función sin pretensión de trascender.
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