Shanghai, diseñado por Brodie Lockard y publicado por Activision en 1986, transforma el mahjong tradicional en un solitario de una sola persona: ciento cuarenta y cuatro fichas apiladas en forma de pirámide deben retirarse de a pares idénticos, empezando siempre por las que están libres en los bordes superiores de la estructura. Su diseño depurado y su curva de dificultad amable lo convirtieron en uno de los juegos de computadora más portados de la historia, presente en oficinas y hogares mucho después de que sus gráficos dejaran de estar a la moda. Es, junto al Solitario de cartas, uno de los responsables directos de que el término «juego de computadora» dejara de asociarse solo con la acción y el disparo.

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