Este lanzamiento funciona como un complemento de la trilogía Sora no Kiseki, con arte, música o contenido de referencia pensado para los seguidores que ya jugaron la saga principal, en la línea de los discos de materiales que las editoriales japonesas solían ofrecer como producto de nicho para fans devotos. No es una entrega jugable convencional sino una pieza coleccionable digital. Quedó, como toda la producción vinculada a Falcom de esa época, exclusiva de Japón.

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