Piedra fundacional de Atlus: en un Tokio devastado, el protagonista negocia con los propios demonios para reclutarlos y fusionarlos, mientras elige entre la ley, el caos o el equilibrio. Su ambientación urbana y su ambigüedad moral rompían con todo el rol japonés de la época. De aquí desciende Persona y todo el árbol MegaTen.

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