Naname de Magic! ('¡Magia en diagonal!') retoma la mecánica de caída de bloques que popularizó Tetris, pero altera el ángulo de descenso para que las piezas caigan en diagonal en lugar de verticalmente, obligando a repensar por completo las estrategias de acomodo del tablero. Es una de las variantes más originales dentro de la enorme familia de puzzles de bloques de los años 90. Esa simple pero efectiva alteración geométrica lo distingue del resto de sus contemporáneos: una prueba de que, incluso dentro de un género tan explotado, todavía había espacio para una idea fresca.

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