The Tower of Druaga pone al caballero Gilgamesh a subir una torre para rescatar a la sacerdotisa Ki, enfrentando criaturas en cada piso mientras busca la llave que abre la salida. Su gran singularidad está en los tesoros escondidos: cada uno se revela cumpliendo una condición secreta y muy específica —caminar en cierto patrón, esperar un tiempo exacto, derrotar a un enemigo de determinada forma— que los jugadores de la época solo pudieron descifrar compartiendo información entre ellos.
Es considerado uno de los antecedentes directos del videojuego de rol de acción japonés: su sistema de secretos y progresión por pisos influyó en generaciones posteriores de diseñadores, y su culto de resolución colectiva de acertijos anticipó, en cierto modo, la cultura de las guías compartidas entre jugadores.

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