Astro-Grover recluta al entrañable monstruito azul de Plaza Sésamo para una misión espacial muy concreta: que los más chicos cuenten, sumen y resten sin darse cuenta de que están estudiando. Naves, estrellas y aritmética servida con el cariño de la línea educativa ochentera.
Estos títulos cumplían un rol hermoso en la época: eran la excusa perfecta para que la computadora familiar dejara de ser territorio exclusivo de los grandes. Si un niño de los ochenta aprendió a contar con Grover en pantalla, esta es su magdalena de Proust.
This system doesn't run in the browser yet (Dreamcast, GameCube, PS2 and Xbox are on the way as web emulation matures). The dossier, media and community are already all yours.

If you liked this one