Con la licencia de Brunswick, una de las marcas más reconocidas del bowling profesional, este título ofrece control de efecto y potencia sobre la bola, distintos jugadores y torneos, apuntando a un público nicho dentro del ya nicho género de los deportes de salón en consola.
No pasó a la historia, pero completa el cuadro de lo variado que fue el catálogo deportivo de N64, capaz de albergar hasta un simulador dedicado exclusivamente al boliche.
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