Hamster Monogatari 64 lleva a la pantalla grande la franquicia de crianza de hámsters que en Japón tuvo tiras cómicas, juguetes y videojuegos portátiles propios, con la fórmula habitual del género: alimentar, cuidar y entretener a la mascota virtual a través de minijuegos, mientras se decora su jaula con objetos que se van desbloqueando.
Es representativo de la fiebre por las mascotas virtuales que atravesó Japón en la segunda mitad de los noventa, en la misma línea que Tamagotchi. Como buena parte de estas licencias, quedó confinado al mercado japonés.

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