Propone las tareas típicas de la vida rural -alimentar animales, sembrar y cosechar- resueltas con minijuegos simples y una estética amigable, dentro de la ola de simuladores de granja liviana que proliferó en el catálogo infantil de DS. Es entretenimiento familiar sin sobresaltos, correcto en su propuesta pero sin salirse del molde ya conocido del género.

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