Sigue la fórmula de los simuladores de negocio liviano que abundaron en DS: atender pedidos, armar ramos, cuidar el stock de flores y decorar el local, todo resuelto con minijuegos simples pensados para partidas cortas. El tono romántico del título ("Love Is... in Bloom") apunta directo al público femenino que consumía este tipo de simuladores de tienda.
Es una entrega más, sin gran distinción, dentro del extenso catálogo europeo de simuladores de comercio amables que la consola acumuló en su segunda mitad de vida.

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