Reúne trescientas configuraciones distintas de mahjong solitario —el juego de emparejar fichas de origen chino, no confundir con el mahjong de mesa a cuatro jugadores—, pensado para partidas relajadas de dificultad creciente.
Es un producto directo y sin adornos, coherente con la enorme popularidad que el mahjong solitario tuvo como pasatiempo digital desde los tiempos de Windows. Cumple bien esa función de entretenimiento pausado.

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