Matchstick retoma el clásico pasatiempo de los acertijos de fósforos —mover, quitar o agregar palitos para transformar una figura en otra o resolver una ecuación visual— y lo lleva a un formato digital con cientos de desafíos de dificultad creciente.
Es un puzzle de ingenio atemporal, más cercano al pasatiempo de revista que al videojuego con narrativa o progresión.
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