Manteniendo la fórmula que hizo célebre al Ouendan original -tocar al ritmo de la música siguiendo círculos en pantalla mientras el equipo de porristas anima a personajes con problemas cotidianos, cada uno resuelto de forma exagerada y emotiva-, esta secuela suma canciones y escenarios nuevos sin alterar la base jugable.
Es uno de los mejores juegos de ritmo de toda la DS, con un diseño de niveles musicales muy fino y una capacidad única de generar emoción genuina con historias absurdas. Quedó en Japón, aunque su spin-off occidental Elite Beat Agents permitió que buena parte del mundo conociera esta fórmula.
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