Con una estética de monstruos simpáticos antes que amenazantes, el juego propone resolver tableros de piezas y combinaciones con dificultad creciente, en la línea de los muchos títulos de puzzle casual que la DS acumuló en el mercado europeo.
Es un producto directo y sin mayores adornos, pensado para partidas cortas y relajadas. Cumple bien esa función modesta dentro del catálogo.

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