Mantiene la fórmula que hizo longeva a la franquicia desde los años 80: gestionar un dominio feudal japonés -economía, diplomacia, ejércitos- con el objetivo de unificar el país durante el período Sengoku, ahora adaptada a los controles táctiles de DS. Es una entrega pensada para el público ya convertido a la estrategia histórica de Koei, con la profundidad de gestión que distingue a la saga desde hace décadas.

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