Aprovecha la enorme popularidad que Peanuts, la tira de Charles M. Schulz, mantiene en Japón desde hace décadas —Snoopy es allí una marca de merchandising casi tan grande como en Estados Unidos— para envolver lecciones básicas de inglés en la estética entrañable del beagle más famoso de la historieta y sus amigos.
Es un producto educativo de nicho que combina el prestigio cultural de Peanuts con la necesidad constante del mercado japonés de software para el aprendizaje de idiomas.

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