Desarrollado por HAL Laboratory, transformó a Kirby en una bola que se desplaza sola por el escenario, sin control directo de movimiento: el jugador traza caminos de arcoíris con el stylus para guiarlo, resolviendo puzles y esquivando obstáculos con un control cien por ciento táctil, algo inédito para la mascota rosa de Nintendo.
Fue uno de los primeros juegos en demostrar el potencial de la pantalla táctil como mecánica central y no como simple accesorio, con un diseño de niveles ingenioso que aprovechaba esa premisa al máximo; sigue siendo, para muchos, una de las mejores cartas de presentación de las posibilidades del stylus en toda la biblioteca de DS.

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