Adaptación del Viaje al Oeste que se ganó fama legendaria en Japón por motivos equivocados: mapas crípticos, avance a ciegas y un hambre que mata más que los demonios. Hoy es objeto de culto kusoge, estudiado con humor y cariño arqueológico. Como documento de la fiebre adaptadora de 1986, no tiene precio. Como peregrinaje, exige fe verdadera.

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