Adaptación consolera del fenómeno británico de Commodore 64: aventura isométrica de ninja con puzles de objetos, combates y jardines mortales. El viaje de la microcomputadora europea a la NES americana no fue amable, pero el pedigrí es real: pocas sagas definieron tanto la era de los 8 bits de escritorio. Curiosidad de importación cultural doble.
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