Bloody Wolf pone a dos comandos a liberar prisioneros de guerra en escenarios llenos de enemigos, con un sistema de power-ups que se obtienen liberando a esos rehenes en lugar de recogerlos del suelo. Es uno de los run and gun más sólidos de su generación por esa vuelta de tuerca al género, y se sigue jugando hoy con gusto por quienes disfrutan la acción militar arcade de fines de los 80.

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