Propone resolver tableros empujando o combinando pequeñas criaturas —los "gomola" del título— para generar reacciones en cadena antes de que el espacio disponible se llene, en la línea de los puzzles de acción rápida que proliferaron en Japón a comienzos de los 90. La dificultad crece con la velocidad más que con la complejidad de las reglas.
Es uno de los tantos puzzles de nicho que el PC Engine acumuló en su catálogo japonés, hoy revalorizados por coleccionistas que buscan algo distinto a los shooters que definen la fama de la consola.

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