Obra mayor de Akitoshi Kawazu: el jugador encarna a generaciones sucesivas de emperadores que heredan técnicas, territorios y rencores a lo largo de siglos, enfrentando a los Siete Héroes caídos en desgracia. Su sistema de herencia generacional y su estructura libre siguen siendo únicos. Japón lo venera; el resto del mundo lo descubrió décadas después.

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