Mientras que las versiones de sobremesa de Rock Band 3 se apoyaban en guitarras, baterías y teclados periféricos, la edición de DS reinterpretó esa experiencia con los controles propios de la consola, conservando el espíritu de formar una banda y tocar canciones populares en un formato necesariamente más modesto.
Es una adaptación que no podía replicar la sensación central de la saga -tocar con instrumentos físicos-, pero que intentó capturar algo de esa fantasía de banda de rock dentro de las limitaciones de una portátil sin periféricos musicales propios.

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