Truxton II —conocido en Japón como Tatsujin Oh— retoma la fórmula de disparo vertical de su predecesora con un salto notable en densidad de proyectiles y variedad de enemigos, dentro de esa filosofía de diseño exigente que hizo de Toaplan sinónimo de calidad en el género durante toda su trayectoria.
Es una de las últimas grandes producciones de Toaplan antes de su disolución a mediados de los noventa, reverenciada por la comunidad de shooters como una de las cumbres técnicas del catálogo del estudio.
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