Heredera del particular tono de la primera entrega, esta secuela sigue a Mackenzie Cain resolviendo casos con una lógica más cercana al absurdo que a la deducción convencional, apoyada en un elenco de personajes extravagantes y un humor muy propio que distinguió a la saga dentro del catálogo de aventuras de la DS.
Desarrollada originalmente en Japón, la serie Touch Detective se ganó un público de culto en Occidente gracias a su estética peculiar y su sentido del humor fuera de lo común, más cercano a la excentricidad que al misterio serio.

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