Final Lap tomó el motor visual de pseudo-3D que Namco venía puliendo desde Pole Position y lo llevó a carreras de hasta ocho jugadores simultáneos, conectando varios gabinetes en un mismo salón, algo poco habitual para la época. La estructura de vueltas, curvas cerradas y gestión de posición en carrera se mantiene fiel al espíritu de simulador liviano de Fórmula 1 que ya había ensayado su predecesora.
Fue una de las postales del arcade de carreras de fines de los ochenta y generó varias secuelas propias (Final Lap 2, Final Lap 3), consolidando a Namco como uno de los referentes del género multijugador de carreras antes de que Sega tomara la delantera con Out Run y Virtua Racing en la década siguiente.

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