Kamikaze —distribuido también bajo el nombre Astro Invader por Konami y Stern en algunos mercados— pertenece a la primera oleada de clones que generó el fenómeno de Space Invaders apenas un año después de su estreno: una nave fija dispara contra formaciones descendentes de naves alienígenas, con la variante propia de platillos voladores que se suman al ataque.
Es un testimonio temprano de cuán rápido el mercado arcade absorbía y replicaba cualquier fórmula exitosa a fines de los setenta, en un momento en que la protección legal sobre el diseño de un videojuego era prácticamente inexistente.
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