Lee Trevino's Fighting Golf toma la estructura habitual de un videojuego de golf —selección de palo, medidor de potencia, lectura del terreno— y le suma personajes con reacciones exageradas y un tono más cercano al espectáculo arcade que a la simulación deportiva seria, pese al respaldo de una figura real del golf profesional.
Es un representante curioso de cómo el arcade deportivo de fines de los ochenta buscaba diferenciarse sumando personalidad y humor a disciplinas que, de otro modo, podían resultar demasiado pausadas para el ritmo de un salón recreativo.

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