Mikie sigue a un estudiante travieso que recorre los pasillos de su escuela esquivando profesores enojados y compañeros abusivos, robando objetos y repartiendo algún que otro golpe, con el objetivo final de llegar al gimnasio y bailar con su novia al ritmo de una melodía. Es una de las primeras propuestas de Konami en mezclar plataformas, comedia costumbrista y un toque de ritmo dentro de un mismo diseño.
Se lo recuerda con cariño por ese tono liviano y humorístico, poco habitual en el arcade de acción de comienzos de los ochenta, dominado en su mayoría por temáticas bélicas o de ciencia ficción, y por una banda sonora particularmente pegadiza incluso para los estándares de Konami.
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