Sauro, desarrollado por la compañía española Tecfri en 1983, sigue a un hombre primitivo que debe recorrer plataformas prehistóricas esquivando dinosaurios y otros peligros, en una de las producciones arcade más recordadas de la industria española de la época, cuando todavía era una rareza que un estudio local compitiera con la producción japonesa y estadounidense. Es una pieza clave de la historia del videojuego español: un testimonio de que, incluso en un mercado dominado por gigantes extranjeros, hubo estudios locales capaces de producir arcade de calidad exportable.
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