Wonder Boy sigue a Tom-Tom, un joven que corre y salta por escenarios prehistóricos estilizados, a veces sobre una patineta, recolectando frutas para mantener su barra de vida y hachas para atacar a distancia, en un plataformero de ritmo veloz que exigía memorizar el trazado de cada nivel casi tanto como reflejos puros. Lo desarrolló Westone para Sega, y su éxito fue tal que generó una de las sagas más curiosas del arcade: cada secuela cambiaba radicalmente de género, de la acción pura a la aventura tipo Zelda con Wonder Boy in Monster Land.
Es una pieza fundacional del catálogo de plataformas de Sega de mediados de los ochenta, y su influencia se ramificó además hacia otra franquicia propia, Adventure Island de Hudson Soft, que reutilizó buena parte del concepto original bajo un contrato de licencia paralelo.

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