El fenómeno Boulder Dash —rocas que caen, diamantes que brillan, física de pánico— generó una escena entera de niveles caseros. La serie Bandit, que acá va por su entrega número 13, es testimonio de esa fiebre: cuevas nuevas fabricadas por fans para fans.
No es material del estudio original sino artesanía de comunidad, y ahí está su valor: muestra cuánta vida le quedaba a la fórmula cuando la agarraban manos obsesivas. Pala, casco y a bajar.
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