Duch significa fantasma o espíritu tanto en polaco como en checo, y esa pista idiomática vale oro: las escenas polaca y checa fueron de las más creativas del mundo Atari de 8 bits, produciendo juegos con identidad propia hasta bien entrados los 90.
Sin créditos confirmados para esta edición, la ficha se queda con el espectro: un fantasma protagonista o antagonista, humor eslavo probable y la certeza de que detrás del Telón de Acero también se jugaba con ganas.
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