Pinball, sin apellidos ni subtítulos: la mesa desnuda, los flippers y esa física de bola de acero que las computadoras persiguieron durante décadas con obsesión de relojero. Los simuladores de flíper eran prueba de fuego técnica: si la bola pesaba bien, el programador sabía lo que hacía.
Esta edición atariana llega sin créditos firmes, como tantos discos esenciales del fondo de catálogo. La liturgia, en cambio, es universal: tiro de resorte, rebote, bonus y el tilt como pecado capital.
This system doesn't run in the browser yet (Dreamcast, GameCube, PS2 and Xbox are on the way as web emulation matures). The dossier, media and community are already all yours.

If you liked this one