Track Attack, aparecido bajo el ala de Broderbund a comienzos de los 80, monta el western ferroviario en miniatura: trenes en movimiento, botín a bordo y un forajido ágil que corre entre rieles y techos de vagón.
La época convertía cada oficio en arcade, y el asaltante de trenes tenía currículum perfecto: velocidad, riesgo y recompensa. Todos al suelo: esto es un fichín.
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