F-Zero X, desarrollado por Nintendo EAD, retoma la fórmula de carreras futuristas del SNES original y la lleva a velocidades vertiginosas gracias a un motor que priorizó los 60 cuadros por segundo por sobre el detalle gráfico, con pistas llenas de saltos, loopings y trampas mortales.
Sigue siendo, décadas después, uno de los estándares de referencia cuando se habla de sensación de velocidad en un videojuego de carreras, y una de las piezas más queridas del catálogo de N64.
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