Combina elementos de simulador de citas con la estética de cuento de hadas clásico —castillos, príncipes, bailes de gala— en una estructura de decisiones que determina el rumbo de la historia romántica, pensada para un público infantil y preadolescente que disfrutaba tanto de la fantasía de princesas como de los primeros acercamientos al género de simulación de citas.
Es una entrega más del extenso catálogo de fantasía romántica "para chicas" que definió buena parte de la oferta europea y norteamericana de DS.
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