Empezó su desarrollo como Super Mario RPG 2, pero la ruptura entre Nintendo y Square tras el salto de Final Fantasy a PlayStation obligó a Intelligent Systems a reinventarlo desde cero. La solución fue genial: un mundo de papel y cartón con combates por turnos donde el timing de botones convierte cada golpe en minijuego. Su estética de diorama fundó una subsaga querida y debates eternos entre fans.
Si te gustó este