Rock Star promete la fantasía completa del oficio: giras, éxitos, dinero que entra y sale, y la eterna negociación entre el arte y la taquilla. La gestión de carreras musicales fue un pequeño género en las computadoras de la era.
Sin créditos que la redacción pueda jurar, la ficha se queda con el backstage: afinar, firmar y no leer los contratos con luz mala. El rock, como el archivo, conserva todo.
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