Frequency propuso una idea distinta dentro del género musical: en vez de simular un instrumento único, el jugador iba armando una canción entera saltando entre pistas -batería, bajo, sintetizador, voz- sobre un túnel futurista, activando cada capa sonora a medida que acertaba las notas. Harmonix, todavía lejos de la fama que le daría Guitar Hero, ya mostraba acá su obsesión por convertir la construcción musical en jugabilidad. Es un juego de culto entre los fans del género rítmico, valorado por lo original de su propuesta en un momento en que el género todavía no tenía la fórmula estandarizada que Guitar Hero impondría años después.
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