Este Scenery Disk 2 amplía Goldrunner II, el shooter vertiginoso con que Steve Bak y Microdeal presumían la velocidad del Atari ST a fines de los 80. La fórmula del disco de escenarios —paisajes y desafíos nuevos para el motor conocido— era el contenido extra de la era del disquete.
Para los devotos de la saga, cada entrega era más excusa para ese scroll sedoso que fue bandera técnica de la plataforma. Combustible adicional, literalmente.
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