The Fidelity Ultimate Chess Challenge salió en 1991 de la mano de Telegames, tomando como base la reputación de Fidelity Electronics, una compañía especializada en computadoras dedicadas exclusivamente a jugar al ajedrez desde los años setenta: el cartucho ofrecía distintos niveles de dificultad y un motor capaz de plantear una partida seria, algo poco habitual dentro del catálogo mayormente arcade del Lynx. Permitía además guardar partidas y ajustar el tiempo de pensamiento de la máquina. Es uno de los pocos representantes de juegos de mesa puros que tuvo la portátil, pensado para un público que buscaba algo mucho más pausado que la acción constante del resto del catálogo.

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