Catálogo
La consola que se metió un disco duro y un puerto de red donde las demás usaban tarjetitas de memoria: entran 1.099 fichas y la primera caja de Microsoft en esta redacción.
Hoy la ficha número 45.446 trae buenas noticias: el catálogo suma su consola número 17, la primera con apellido Microsoft. Hasta ayer esta redacción hablaba en tres acentos —Nintendo, Sega, Sony— más Atari, el arcade y el cajón de «otras». Desde hoy hay una cuarta firma en la portada. Son 1.099 juegos de la Xbox original, 915 ya con su captura real tomada del propio juego (el resto llega en los próximos días), cada uno con su ficha y su lugar en el mapa del sitio.
A esta consola le gustaba jugar fuerte desde el día uno. Salió el 15 de noviembre de 2001 en Norteamérica con algo que ninguna otra caja de escritorio traía de fábrica: un disco duro interno de 8 GB. Hasta entonces, guardar una partida era comprar una tarjetita aparte y cuidarla como oro; la Xbox la escondía adentro, sin preguntar. Traía también un puerto de red integrado, en una época en la que «jugar con alguien de otro país» sonaba más a promesa que a plan de un viernes.
Esa apuesta se cobró un año después: Xbox Live abrió el 15 de noviembre de 2002 y en la primera semana ya sumaba más de 150.000 inscriptos. Dreamcast lo había probado antes y Sega no consiguió sostenerlo; Microsoft sí lo hizo funcionar, y de paso corrió el molde de lo que la industria entendía por «normal» a la hora de jugar en línea. La consola llegó a 24 millones de unidades vendidas en el mundo hacia mediados de 2006 —lejos del podio de esa generación, pero suficiente para instalar a Microsoft en la mesa grande, donde sigue sentada hasta hoy.
Un aviso justo, como corresponde acá: la Xbox no enciende dentro del navegador. Le pasa lo mismo que a Dreamcast, GameCube y PS2 —hoy no existe ningún motor capaz de mover su arquitectura puertas afuera de una computadora potente. Pero eso no le resta nada a la ficha, a la captura real ni al lugar que le toca en la comunidad: se puede mirar, comentar y recomendar exactamente igual que a cualquier otra consola de la casa.
Para entrar en tema, cinco nombres que explican por qué esta caja importa. Halo: Combat Evolved fue el título de lanzamiento que Bungie terminó casi de casualidad —empezó como un juego de estrategia en tiempo real y terminó siendo el disparador en primera persona que le dio identidad a toda la consola. Ninja Gaiden Black, de Team Ninja, es la versión definitiva de una acción que rompía dedos en la dificultad más alta. Star Wars: Knights of the Old Republic, de BioWare, probó que un rol con diálogos ramificados también podía vender consolas. Y Jet Set Radio Future y Panzer Dragoon Orta, ambos armados por Smilebit para Sega, son la prueba de que el talento que se quedó sin Dreamcast no se apagó: encontró casa nueva en la máquina de la competencia.
Bienvenida, Xbox. Andá a recorrer el catálogo, date una vuelta por las capturas nuevas y contanos en la comunidad qué juego querés ver primero en la fila.
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